domingo, 12 de febrero de 2017

Punto y seguido.

Querido lector anónimo: 

No escribo para impresionarte. Ni para que te quedes por compromiso. Escribo por mí y por todos los que han sentido la necesidad de escribir en un momento de su vida para huir de todo y de todos. 

Todo lo que puedas leer aquí no dejan de ser reflexiones sobre experiencias vividas. Unas, muy repetidas, otras, no tanto. Pero como sea, a fin y al cabo, experiencias a fin de cuentas que nos ayudan a desarrollarnos como persona y a convertirnos en lo que somos ahora. En lo que tú eres ahora, mi querido lector anónimo. 

De igual forma, quiero escribir no sólo para auto-reflexionar sino para hacer un auto-razonamiento en voz alta. Tal vez sea cobarde pero, cuando se lo cuentas a alguien el peso disminuye. Cuando lo escribes, el peso desaparece. 

Un placer, amigo invisible. 

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